El pasado 23 de junio falleció Juana "Pochola" Silva, la primera mujer en dirigir una murga enteramente femenina: Rumbo al Infierno, que participó a finales de la década de los sesenta en el carnaval uuruguayo.
Pochola y su murga se convirtieron en una referencia para el carnaval uruguayo.
A pesar de que no fue la primera mujer murguista, se trata de la persona que se animó a abrir las puertas en un género muy mayoritariamente integrado por hombres, razón por la cual su partida tiene un significado especial, más aún en tiempos donde la participación de las mujeres en la mayor categoría del carnaval sigue siendo muy menguada.
La figura de Pochola Silva siempre será recordada por los carnavaleros, en especial a través de su icónica foto del carnaval de 1962, que acompaña esta nota, en la que se la ve desfilando al frente de su murga.
Pochola participó con su grupo, precisamente, hasta ese año.
Provenía de una familia muy carnavalera, de Las Piedras, ciudad en la cual su hermano fue director y co-fundador de otra murga: La Eterna Milonga, que estuvo en la escena de Momo durante esa década.
Años después, Pochola se radicó en Argentina, donde vivió durante varios años.
A su regreso a Uruguay su figura no fue olvidada, al punto que vecinos de su ciudad y del Museo del Carnaval le tributaron un reconocimiento por aquella participación, ocasión en la que se paró frente a una murga y dirigió algunos temas de antaño.
A pesar del inmenso dolor por su partida, Daecpu recuerda a Pochola Silva como una artista que sembró alegría en los barrios y, fundamentalmente, plantó la bandera de la participación femenina, para que las nuevas generaciones recojan su legado.

